2 Timoteo 1:6-7 Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. 7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

PADRE: Gracias por darme un espíritu dinámico, activo y diligente, gracias porque tengo tu misma naturaleza de amor, y gracias porque puedo auto disciplinarme. Gracias por habilitarme para ser una persona responsable de mis actos y proactivo en hacer tu voluntad, y colaborar en llevar a cabo tus sueños de alcanzar a todos.

SEÑOR JESÚS: Hoy me enciendo y me avivo en todo lo que me has dado. Gracias por mi iglesia, por la oportunidad de discipular a otros que harán lo mismo; y por cada proyecto personal en el que estoy involucrado. Haré una revisión de mis pendientes, rezagos y obstáculos, para retomarlos con nuevo entusiasmo.

PADRE: ¡Avivo mi relación contigo hoy, y renuncio a seguir apático, en la parálisis del temor y en la cobardía. Doy pasos de fe para enfrentar mis problemas con la confianza de que venceré. ¡Hoy digo no al conformismo, a la inercia y a la rutina religiosa! ¡Hoy digo no a la tentación y al pecado! Me comprometo a disciplinarme y a dejar lo que me es nocivo, a salir de  relaciones tóxicas que me alejan de ti, Señor. Hago un alto y declaro que “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Fil. 4.13.

Declaro que soy una persona sensata, cuerda, que sabe auto corregirse y enfocarse en sus prioridades y responsabilidades. Me declaro sobrio, prudente, moderado en el comer y el beber, enfocado en mis deberes, santo en mi sexualidad, y ordenado y puro en mis intenciones.

PADRE: Tu conoces mis necesidades personales, te doy gracias de antemano por suplirlas, en Cristo Jesús, amén.

SEÑOR JESÚS: Bendice a mis autoridades: A los Pastores y gobernantes, y a cada hermano de la iglesia. En tu nombre y con tu gracia, cumpliremos las metas de crecimiento que nos has propuesto, en Nombre de Jesús y para gloria del Padre, amén.

2 Timoteo 2:1-2 Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. 2 Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.

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