La libertad es uno de los máximos regalos que Dios da a sus hijos. La libertad es un acto de amor de parte de nuestro Padre. Él nos concede el libre albedrío para que sin coacción, sin presión, deseemos regresar a Él, para conocerlo y vivir con Él. Poder experimentar su presencia, demanda que nos arranque las tinieblas y nos introduzca al reino de su amado Hijo Jesús.

Colosenses 1:12-14 (RVR1960) con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; 13 el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, 14 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.

Libertad es lo contrario a esclavitud y lo aceptemos o no, todos hemos sido esclavos del pecado. Esclavitud es sujeción involuntaria. Pregúntate con sinceridad si quieres seguir esclavizado por el temor, la depresión, la ansiedad, la lujuria, la gula, la envidia, los celos, etc., etc.

Considero que nadie quiere continuar en formas de sujeción de las cuales no puede salir. Una persona pierde la libertad cuando es sujetada a algo o es sujetada por alguien de manera involuntaria, y de cuyo control no puede escapar.

Ejemplo: Cuando el temor nos domina y no podemos controlarlo, se convierte en “amo y señor” de nuestra vida; hemos perdido el libre albedrío, se lo hemos cedido al temor que nos impulsa a actuar de formas pervertidas: Escondernos, controlar, manipular, etc.

Otros ejemplos de esclavitud mental y emocional son: La angustia, el desánimo, la desesperanza, la ira, la apatía, la pornografía, el control, la manipulación, los celos.

También las creencias, las filosofías, la cultura, las costumbres adoptadas a lo largo de la vida, pueden convertirse en amos crueles. Y que tal la adicción a sustancias diversas como el alcohol, el tabaco, la droga, la compulsión a comer.

¿CÓMO SABEMOS QUE ESTAMOS PRESOS?

Cuando los argumentos, las suposiciones, las mentiras creídas o la ignorancia, nos tienen en una jaula que nos impide movernos, superarnos, reconocer la verdad respecto a nuestra identidad, y a lo que somos capaces de hacer. El pensar de manera limitada respecto a uno mismo, nos pone un tope, un techo. Ese tope nos dice que no podemos triunfar ni salir adelante.

¡LA VERDAD NOS HACE LIBRES!

Eso quiere decir que la mentira, el engaño o la ignorancia, traen consigo esclavitudes diversas a conductas que nos perjudican.

Juan 8:31-36 (RVR1960) Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. 33 Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres? 34 Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. 35 Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. 36 Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

Poncio Pilato parado frente a Jesús el día en que fue enjuiciado, le preguntó: ¿Qué es la verdad? Juan 18.38. Este gobernante no tuvo el entendimiento para reconocer que estaba parado frente a la verdad misma, la personificación humana de la verdad.

Jesucristo dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida.” Juan 14.6. Jesucristo es LA VERDAD, no una verdad más. De acuerdo con la Palabra de Dios, hay un solo camino que nos lleva al Padre y un solo nombre dado a los hombres en que podamos ser salvos: Jesucristo. Hechos 4.12.

Así que te animo a creer y a confiar en Jesucristo, como tu camino hacia la verdad que te traerá libertad. ¿Porqué no haces una sencilla oración, pidiéndole que se revele a ti como el camino, la verdad y la vida; que te lleve de vuelta al Padre, para ser liberado de toda actitud y conducta pecaminosa. El nos quiere libres, porque nos ama.

OREMOS: Padre, Señor Jesús, Espíritu Santo, reconozco que en diversas áreas de mi ser estoy esclavizado. No tengo la libertad de elegir.

Padre, te pido que me hagas libre, que tu Hijo Jesucristo me libere de todo sometimiento involuntario a _____ (dile especialmente de que quieres ser librado). Te lo pido en el Nombre de Jesús, amén.

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