En pleno siglo XXI, millones de personas viven esclavizadas por pensamientos, sentimientos y padecimientos diversos como la depresión, la ira, el rechazo, la angustia, la culpa, la tristeza, el temor, la duda, la falta de propósito en la vida, una baja auto estima etc.; condiciones que las mantienen incapacitadas para VIVIR una VIDA LIBRE y plena. ¿Cómo puede ser eso cuando el Señor Jesús dijo en Juan 10.10 “Yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia”?

¿Será que vivimos así por ignorancia o por incredulidad? Las razones son diversas, pero un factor clave en esta triste realidad, son la heridas del alma provocadas por acontecimientos del pasado que no han quedado resueltos, y que nos lastiman hoy.

La libertad es una de las más nobles aspiraciones de la humanidad, y no debe seguir siendo un anhelo lejano para los hijos e hijas de Dios, debe ser una realidad creciente. Jesús no cambia, Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos; y quiere restaurarnos y enseñarnos a VIVIR LIBRES; pero necesitamos apropiarnos y hacer valer lo que obtuvo para nosotros mediante su maravillosa REDENCIÓN.

Él mismo dice que “el conocimiento de la verdad de su Palabra” y la operación de su poder en nuestra vida, nos harán libres. ¿Lo crees? Te invitamos a experimentar la verdadera libertad. Juan 8.32 y 36.

Isaías 61:1-4 (RVR1960) El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; 2 a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; 3 a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya. 4 Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones.

OREMOS: Padre, hoy mismo vengo a ti, para que ilumines mi entendimiento y pueda recibir tu verdad en mi corazón, que me encamine a la libertad que ya pagaste para mi. No entiendo muchas cosas, pero me confío a ti para que me las reveles y me vayas encaminando a esa vida abundante de la cual habla el Señor Jesús. ¡La deseo de todo corazón! En tu Nombre Señor Jesús.

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